ENTREVISTA EN RADIO4G SOBRE EL DESASTRE DE ANNUAL.

Juan Laborda ha tenido la amabilidad de invitarme al programa Tiempo de Historia de Radio4g, dentro del espacio Rojo y Negro. Si queréis oírlo os dejo abajo el enlace. Quiero remarcar que mi libro muestra y no dice, yo en el libro no saco conclusiones. No digo si Silvestre fue o no responsable. Evidentemente la radio al igual que la televisión tiene un formato limitado y al final uno debe sacar conclusiones y resumir. Soy un defensor de café del general Silvestre, lo reconozco, al igual que sé que hizo muchísimas cosas mal y que en mi defensa tiene una resistencia limitada. La cuestión es al final muy sencilla para mí. ¿Quien tiene la culpa, el gobierno que no da los medios al ejército para cumplir una misión o el general que a pesar de saberlo, pedirlo e informar sigue adelante? Para mí la primera y máxima culpa es del Gobierno. Silvestre hasta el mismo día del Desastre era Dios en más de un sentido… los periódicos lo alababan, después del Desastre pasó a ser un loco y así se le describe aún… cosas de la vida (casi nada).

EL GENERAL FELIPE NAVARRO Y CEBALLOS ESCALERA. BARÓN DE CASA DAVALILLO.

He decidido, hasta donde la fotografía permita todas las semanas dar a conocer un personaje del libro “Morir en África” pues siempre he dicho que este ensayo es sobre todo un libro de soldados.
Con la muerte de Silvestre el general Navarro, hombre temperamental, toma el mando… sufrió como un soldado más… el 7 de agosto de 1921 es alcanzado junto a otros hombres por una granada de artillería:
“Son las 7.30, el fuego sigue con su rigor y estallan las granadas de artillería. Y en ese momento se oye una explosión en los barracones. Muchas bajas. Y entre ellas el general Navarro. La noticia corre rauda por todos los rincones: ¡también han herido al general! «Me da un vuelco el corazón».* A Navarro, que acababa de salir de sus dependencias, lo acompañaban Sánchez-Monje y Sainz Gutiérrez, así como el cornetín de órdenes y el intérprete Alcaide. Y la granada ha hecho estragos. El cornetín ha muerto, Sánchez-Monje tiene una pierna seccionada, el intérprete una mano…” (Morir en África. Pág. 477). Foto archivo del autor.

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LOS OBJETOS DE LA CAMPAÑA DE MARRUECOS

Alrededor del Desastre de Annual y las Campañas de Marruecos no sólo se puede coleccionar objetos cotidianos que formaron parte del día a día del pueblo, sino que con frecuencia salen a la venta o están en venta armas blancas que si bien no se pueden afirmar que estuvieran en el Desastre sí corresponden a los mismos modelos utilizados allí. Una de las piezas más comunes, de fácil adquisición y relativamente económica, es por ejemplo el modelo de sable que utilizó el Regimiento Alcántara en las famosas cargas del Igán. Se trata de un sable Puerto Seguro, modelo 1908 para tropa de Caballería. En campaña este tipo de armas normalmente iban pavonadas para evitar brillos pero como pieza de colección es mucho más vistosa su estado originario, que lleva gravado el escudo del arma de caballería con la corona real.

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MONTE ARRUIT… UNA FOTO PARA LA HISTORIA.

Monte Arruit fue muchas cosas extremas. Fue una posición que lo resumió todo, en definitiva un defensa a ultranza… copio un pequeño fragmento del libro de la entrada de la columna Navarro en Monte Arruit… es un poco gore (como la guerra).
“Mientras parte de la columna penetra en Monte Arruit desordenadamente, el general Navarro se ha quedado solo. «¡Españoles, que os habéis dejado atrás a vuestro general!»,* les gritarán. Y pronto varios oficiales se organizan para defenderle. Ahí están el capitán Sánchez-Monje, Gilabert y el jefe de los restos del Alcántara, Primo de Rivera. La situación es angustiosa y cargada de incertidumbre. La harka está muy encima y empieza a mezclarse con soldados y oficiales en un combate casi cuerpo a cuerpo. Uno de los rifeños apunta al general español, prácticamente a bocajarro. Pero «Primo de Rivera detuvo un caballo abandonado y en él montó al general, en el preciso momento»* en que suena un disparo que «destrozó el cráneo del moro, cuya masa encefálica salpicó la barba y la gorra del general»*,…”. (Morir en África, la epopeya de los soldados españoles en el Desastre de Annual, pág. 399).

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MILLAN-ASTRAY, LA LEGIÓN Y MELILLA

En la fotografía el teniente coronel Millán-Astray. Foto SHM. Color Manuel Valladolid.

 

El 23 de julio de 1921, Melilla está perdida, los sucesos de Annual ya se habían hecho eco en la ciudad que se sentía sin protección y amenazada, pero desde la noche del 21 de julio La legión ya está en marcha, han sido dos duras jornadas de marcha pero el 23 ya están preparados para partir desde Ceuta.

Fragmento de “Morir en África. La epopeya de la tropas españolas en el Desastre de Annual”. (Pág. 277)

“Las banderas ya están reunidas en Ceuta. Millán-Astray las forma y lanza uno de sus habituales discursos en forma de arenga: «¡Legionarios! De Melilla nos llaman en su socorro. Ha llegado la hora de los legionarios. La situación allá es grave; quizá en esta empresa tengamos todos que morir. ¡Legionarios!, si hay alguno que no quiera venir con nosotros, que salga de la fila, que se marche; queda licenciado ahora mismo… Legionarios, ahora, jurad: “¿Juráis todos morir, si es preciso, en socorro de Melilla?” “¡Sí, juramos! ¡Viva España! ¡Viva el rey! ¡Viva la Legión!”, gritaron, levantando los chambergos en el aire. Y emprendimos la marcha hacia el muelle, desfilando a los alegres sones de “La Madelon”.»*

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ABARRÁN. CAPITAN JUAN SALAFRANCA BARRIO

Salafranca murió en Abarrán. Años después se le concedió la Laureada por su actuación, aunque muchos hablaban de que ya se la había ganado en 1917 en el Biut, donde tuvo una polémica muy sonada con el de por aquella época capitán Franco en relación con esa condecoración… en Abarrán Salafranca supo luchar y morir, copio un fragmento del episodio:
“El capitán Salafranca ha ordenado calar bayonetas y grita: «¡Que los más valientes vayan al frente de Artillería!»,* al tiempo que les alienta a «¡no tirar al aire, portaos como hombres, apuntad bien al enemigo, pues de vosotros depende la salvación de todos!».* En ese preciso instante Salafranca recibe un disparo en el hombro y vuelve a dirigirse a sus hombres en los mismos términos, añadiendo que nadie tuviera que decirles nada de ellos ni de su conducta. El sargento Vidal ha observado que le han dado a su capitán y corre a socorrerle. Salafranca le pide un papel, quiere escribir a su madre. Y lo hace sobre la espalda del sargento. Todavía continúa su defensa, pero se desangra, hasta que otro disparo «le hace caer en brazos del sargento Ramiro Álvarez Astray, en los que fallece ordenando la resistencia».* (Morir en África. La epopeya de los soldados españoles en el Desastre de Annual. Pág. 64). Foto Archivo del autor, coloreada por Manuel Valladolid.

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GENERAL MANUEL FERNÁNDEZ SILVESTRE Y PANTIGA

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«El general Silvestre, que era el comandante general de Melilla, asistió a estos actos con las representaciones del arma en África. Hablando con varios jefes nos dijo que dentro de poco tiempo pisotearía Alhucemas, soltando una carcajada típica de él. Era muy simpático, y tenía mucha fama por su valor y genialidades».* (Morir en África, la epopeya de los soldados españoles en el Desastre de Annual, pág. 85.) Foto AGMM, coloración de Manuel Valladolid.

MORIR EN ÁFRICA. NUEVO LIBRO. LANZAMIENTO EL 21 DE OCTUBRE DE 2014

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Sinopsis del editor:

El 22 de julio de 1921 se produjo lo que pronto pasó a denominarse en la historiografía española como desastre de Annual, una de las mayores derrotas que ha sufrido el ejército español, fruto de la retirada de todas las posiciones del frente en respuesta a la presión de la kabilas. Este suceso se saldó con la muerte de casi diez mil soldados y  tuvo graves consecuencias políticas en la España de Alfonso XIII.

Morir en África reconstruye el día a día de las tropas españolas destinadas en Marruecos y muestra, desde el punto de vista de los soldados, cómo y por qué se produjo la derrota del ejército español frente a las tropas rifeñas del cabecilla Abd el Krim. Es esta una narración cargada de heroísmo y cobardía, de compañerismo y miseria, y de lealtades no siempre correspondidas. También es la historia de Melilla y la de miles de familias que perdieron a los suyos o fueron a su reencuentro. El resultado de este gran debacle sumió a España en un luto que, en parte, aún permanece en nuestra memoria.

 

Luis Miguel Francisco consigue, con un texto inmediato y trepidante, reconstruir una realidad que se lee con turbación, euforia a veces, terror en ocasiones, y angustia siempre. Todo ello refrendado a través de cientos de documentos inéditos hasta el momento. Un ensayo único que, por su cercanía y rigor, está condenado a convertirse en un clásico.

POESÍA

Quiero empezar este Blog con unos versos de una de esas poesías que te susurran el pensamiento… del gran Machado.

Habla de pasado y futuro en un presente que se pregunta.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.